Cada cuánto repasar un tema de la oposición
Respuesta corta: el primer repaso, a los pocos días de estudiarlo; los siguientes, cada vez más separados. Algo como 3 días, una semana, dos semanas, un mes… y ajustándolo según lo bien que te haya salido cada vez.
Por qué no basta con dar vueltas en orden
La forma habitual de repasar es empezar por el tema 1 y llegar al último. El problema es el tiempo que pasa entre una visita y la siguiente al mismo tema: con 45 temas y tres al día, una vuelta completa tarda 15 días; con dos al día, más de tres semanas. Cuando llegas al final, el principio lleva casi un mes sin tocarse.
Además, no todos los temas se olvidan igual. Un tema que dominas aguanta semanas; uno que te costó se te cae en días. Repasarlos con la misma frecuencia significa dedicar demasiado tiempo a los fáciles y demasiado poco a los difíciles.
La curva del olvido
A finales del siglo XIX, Hermann Ebbinghaus describió cómo se pierde lo aprendido: muy deprisa al principio y cada vez más despacio. Lo importante para un opositor es lo que pasa con los repasos: cada vez que recuperas un tema antes de haberlo perdido del todo, la caída siguiente es más lenta.
Desde entonces, la investigación lo ha confirmado una y otra vez: repartir el estudio en el tiempo funciona mejor que concentrarlo. Una revisión muy citada (Cepeda y colaboradores, 2006, en Psychological Bulletin) reunió más de trescientos experimentos y añadió un matiz útil: cuanto más lejos está el examen, más conviene separar los repasos.
Un calendario de partida
No hay una cifra exacta que valga para todo el mundo, pero este esquema es un buen punto de partida:
| Repaso | Cuándo | Si te ha costado |
|---|---|---|
| 1.º | A los 2-4 días de estudiarlo | Repítelo al día siguiente |
| 2.º | Una semana después | Vuelve a los 3-4 días |
| 3.º | Dos semanas después | Vuelve a la semana |
| 4.º | Un mes después | Vuelve a las dos semanas |
| Siguientes | Cada uno o dos meses hasta el examen | Acorta a la mitad |
La columna de la derecha es la clave: el calendario no es fijo. Si un tema te sale mal, adelántalo; si te sale perfecto, puedes alargar el siguiente.
Ajustarlo según cómo te salga
Una forma sencilla de hacerlo es valorar cada repaso con tres palabras:
- Mal: te has quedado en blanco o has fallado lo básico. El tema vuelve mañana.
- Regular: lo sacas, pero con dudas. El siguiente repaso llega antes de lo previsto.
- Bien: lo cantas sin problema. El siguiente se aleja más que el anterior.
Es la idea de los sistemas de repetición espaciada como SM-2, el algoritmo en el que se basan muchas aplicaciones de tarjetas de memoria.
Cuántos temas repasar al día
Depende de tus horas y de la fase en la que estés. En la primera vuelta casi todo es tema nuevo y los repasos son pocos. A partir de la segunda, los repasos se acumulan y conviene ponerles un tope diario para no pasarte la tarde solo repasando: entre tres y cinco al día es razonable si estudias varias horas; uno o dos, si lo compaginas con un trabajo. Lo que no te dé tiempo hoy, sigue en la cola mañana.
Cómo hacerlo sin llevar la cuenta a mano
El problema de todo esto es la logística: saber, para cada uno de los 45 temas, cuándo lo repasaste y cuándo toca el siguiente. En una hoja de cálculo se puede, pero se abandona a las dos semanas.
Radar de Temario hace exactamente eso: le dices qué llevas, cada día te propone qué repasar y, según cómo te haya salido, calcula la fecha del siguiente repaso. También puedes elegir intervalos fijos como los de la tabla, o un simple semáforo por días.